“El arte español me enseñó que la belleza puede ser una herida”

Artista destacado de la escena contemporánea francesa, Jean-Michel Othoniel, desarrolla desde finales de los años 80 una obra singular en la encrucijada entre escultura, arquitectura y paisaje. Conocido por sus instalaciones poéticas en la escena internacional, a menudo realizadas en vidrio en colaboración con los maestros vidrieros de Murano (IT), interviene museos, jardines y espacios públicos en todo el mundo con la ambición de reencantar la realidad.
En Bruselas presenta hoy Diary of Happiness, su primera gran exposición en la capital belga, en la Fundación Boghossian, en el seno de la Villa Empain.
. Lee aquí la entrevista que tuvimos el placer de hacerle ►
Un viaje artístico e íntimo
Hasta el 4 de octubre de 2026, la exposición Diary of Happiness reunirá más de un centenar de obras inspiradas en treinta años de viajes por el mundo. En resonancia con la misión de la Fundación Boghossian —fomentar el diálogo entre las culturas de Oriente y Occidente—, el recorrido propuesto por Othoniel se lee como una cartografía íntima de su mirada.

Cada sala evoca un país, desde Armenia hasta Japón, pasando por la India, Estados Unidos o Turquía. Esculturas e instalaciones monumentales ocupan tanto los espacios interiores como los jardines de la Villa Empain, mientras que un conjunto poco habitual de acuarelas, presentado como un cuaderno de viaje, constituye el hilo conductor de la exposición. Estas obras sobre papel, raramente mostradas, revelan una faceta más íntima del trabajo del artista, entre memoria, emoción y ensoñación.
Concebida como una casa habitada, la exposición transforma el lugar en un espacio donde cada obra se convierte en testigo de un viaje, de un encuentro o de un vínculo. «Las obras expuestas forman parte de mi búsqueda de la felicidad y dan testimonio del largo camino que me ha llevado de la sombra a la luz», confiesa el artista.

España, matriz de una sensibilidad artística
Entre las influencias fundacionales de Jean-Michel Othoniel, España ocupa un lugar central. Descubierta desde la infancia gracias a su familia, la cultura andaluza ha marcado profundamente su arte, nutrido por la intensidad emocional y por nociones como el duende, esa fuerza interior que hace surgir la belleza.
Esta sensibilidad atraviesa su obra, donde la extrañeza y la singularidad —cercanas al concepto español de morbo— se convierten en motores de creación. El artista reivindica una estética de la diferencia, en la que la imperfección y la cicatriz participan en el nacimiento de lo bello.

Sus obras exploran también el cuerpo, el autorretrato y el fragmento, en instalaciones donde los materiales, a veces orgánicos, traducen tensiones y emociones. Lo sagrado aparece en filigrana, a través de figuras revisitadas como la Virgen, mientras que la tauromaquia, descubierta en la infancia, alimenta un imaginario hecho de gestos, rituales y huellas.
Un recorrido internacional destacado
Nacido en 1964 en Saint-Étienne, Jean-Michel Othoniel se impone desde los años 90 con obras en cera y azufre, antes de adoptar el vidrio como material predilecto. Su trabajo ha sido objeto de importantes exposiciones, desde la Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo hasta el Centro Pompidou, y en numerosas instituciones internacionales, de Seúl a Nueva York o Shanghái.
Miembro de la Academia de Bellas Artes desde 2021, continúa hoy una carrera internacional marcada por numerosos proyectos de gran envergadura.

Isabelle de Schoutheete
Información práctica
Fundación Boghossian – Villa Empain
Avenue Franklin Roosevelt 67, 1050 Bruselas
Hasta el 4 de octubre de 2026
De martes a domingo, de 11:00 a 18:00
Contacto: [email protected]
+32 497 46 12 64
villaempain.com/expo/diary-of-happiness/

Entrevista a Jean-Michel Othoniel por Isabelle de Schoutheete
“España es una emoción que nunca me ha abandonado”
Desde sus primeros recuerdos, España no es solo un territorio para Jean-Michel Othoniel, sino una emoción fundadora. Entre viajes iniciáticos, ritos íntimos y descubrimientos estéticos, el artista francés ha construido una relación profunda con una cultura que sigue atravesando su obra.
Pregunta. España aparece muy pronto en su vida. ¿Cómo nace ese vínculo?
Respuesta. Desde muy joven. Mis tíos, profesores de español, me introdujeron en esa cultura con una intensidad poco común. A través de ellos descubrí no solo un país, sino una manera de sentir: la literatura, la arquitectura, la luz… Fue una inmersión total que marcó mi sensibilidad.
P. ¿Qué le fascinó especialmente?
R. Esa relación casi urgente con la belleza. En España, el arte no parece distante: es inmediato, físico. Lo entendí más tarde con la idea del duende, esa fuerza que surge desde lo más profundo y que transforma la emoción en algo visible, casi tangible.
P. Su obra traduce esa intensidad en formas muy personales.
R. Sí, siempre me ha interesado una belleza imperfecta, inquietante. En España existe una palabra para eso: el “morbo”. Es esa atracción por lo extraño, por lo que no encaja del todo. En mi trabajo, eso se convierte en cicatriz, en marca. Es lo que da identidad a una obra.
P. En la exposición, el color rojo domina el espacio.
R. Era inevitable. El rojo, junto con el azul y el negro, forma una paleta profundamente vinculada a España. La sala ya tenía ese color, y decidí abrazarlo como un elemento casi emocional.
P. También se percibe una dimensión más íntima, incluso autobiográfica.
R. Hay varios autorretratos, deliberadamente extraños. En ese momento necesitaba introducir mi propia imagen en la obra, explorar mi identidad desde esa misma idea de singularidad.
P. Lo sagrado ocupa un lugar importante en esta instalación.
R. Absolutamente. He concebido el espacio como una especie de capilla. La cruz dialoga con una Virgen de dolor en la que las lágrimas, realizadas en fósforo, se convierten en cicatrices. Es una obra que habla de la herida, pero también de la luz.
P. La tauromaquia aparece como una influencia inesperada.
R. Fue muy importante en mi infancia. Mi tío enseñaba tauromaquia de una manera casi doméstica, con una poesía inesperada. Esa mezcla de ritual y cercanía me marcó profundamente.
P. Incluso la ha llevado a su práctica artística.
R. Sí. En una obra utilicé una capa de toro tratada con aceite y azufre, provocando una reacción química sobre cobre. El resultado es una huella espectral, como la presencia ausente del animal. Esa pieza forma hoy parte de la colección del Museum of Modern Art.
P. ¿Qué representa hoy España en su trayectoria?
R. Es una raíz que sigue viva. Viví en Madrid, en la Casa de Velázquez, expuse en Barcelona, y siento que aún tengo algo que hacer allí. Me gustaría volver con una gran exposición. España es un país al que siempre regreso, de una forma u otra.




Enhorabuena ! Que interesante el tema. Me gusta mucho tu manera de escribir !